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Baloncesto - Baloncesto - El número 13- ¿Quién rayos es ese?




El número 13- ¿Quién rayos es ese? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ángel R. Ocasio Rosado para Tiro al Blanco   
Jueves, 21 de Junio de 2012 19:58

Estaba sentado allí, entre personas común y corriente, sin un nombre sobresaliente, pero estaba allí, donde tenia que estar.

Comenzó el juego de Puerto Rico vs Nicaragua y claro, todos esperaban una victoria vía saaaallllsssaaaaa. Eventualmente la salsa se convertiría en puré de tomate y muchos se deleitarían al escuchar de la boca de Ernesto Díaz González un “agua pa’ los gallos y maíz pa’ los pollitos”.

Pero eso no fue lo que llamó la atención en la cancha, los que vivimos ese gran momento de hermandad, y mucho menos fue lo que la gente en sus casas observó y escuchó.

Había un muchachito blanquito chiquito, un nene se escuchaba decir en el coliseo. Uno que otro decía que lo trajeron por que no había más nadie y había que completar los doce del equipo. Hay quien dijo que había venido con “tennis prestao”, y causó risa el comentario entre los presentes. Ese nene, quizás ni sabía donde estaba metido, pero el día de brillar había llegado y no perdería la oportunidad.

Puerto Rico se destaca por sus habilidosos “gares” y en cancha se presentaron Mike Rosario, Andrés Rodríguez y Filiberto Rivera, tres ya probados. ¿Y que podría hacer un chamaquito de 17 años, de 5 pies y 11 pulgadas, flacucho y con porte del querido y odiado “Justin Bieber”? Entonces se oyó desde lo más lejos de Panamá a Mr. Rubén Blades cantando: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida hay Dios”. Y presagió la inolvidable gesta.

Mr. Romario Leonel Ponce Reyes, así se llama el chamaquito flacucho, que entró a cancha y la gente ni cuenta se dio. Sin pena alguna, así lo vi yo, no me lo contaron, Andrés Rodríguez lo defendió y no le dio oportunidad ni para respirar. Pero el muchachito no es tímido “na”, le sometió al “dribleo” y allí estaba. Y aquí comenzó el momento de la noche, la gente lo vio y comenzó a vacilar con el nene que se le extravió a alguna madre irresponsable y fue a parar al Coliseo José Miguel Agrelot con una camisa azul que decía bien grande NICARAGUA.

Y vacilaron. Y vacilaron. Y volvieron a vacilar. Y un loco grito: “Si sacan a ese muchachito de la cancha les tiro con la botella de agua que tengo”; saludos Héctor Pujols. Pero el vacilón se fue poco a poco, y de eso nada quedó. Y todos querían que el nene tirara la bola, y que la metiera por supuesto.

Y llegó ese momento que todos esperaban, ¡le dieron falta personal! Solo metió uno de los dos tiros, pero a quien le importa, libro la coca. Y la gente abogó por Ponce, y se escuchaban los gritos cada vez que tocaba la bola y los abucheos si no le hacían el pase.

Y llegó la jugada esperada, se va en penetración contra Andrés Rodríguez, tira, recibe falta personal y hace el canasto, “manos arriba, manos arriba”, hubiera dicho Don Manuel Rivera Morales que Dios lo tenga en la gloria. Y claro metió el tiro libre, no sin antes escuchar, en tierra ajena, un coro que decía ¡MVP!, ¡MVP!

Y aquel muchacho estaba que no cabía en la ropa. Luego llegarían dos tiros libres más y al final de la noche terminaría con 7 puntos, 5 rebotes y 2 asistencias, ¡y a quien le importa!, pues a mi me importó, y al ciudadano común también. Esto no se da todos los días, un flacucho que nos de dos galletazos bien “daos” para que recordemos que el baloncesto mas que competir es para unir los pueblos.

Que donde la gente vio un nene, había esperanza, esfuerzo, dedicación, valentía, tesón y coraje. Ya al final de la noche Mr. Ponce recibió su ovación y su dirigente el abucheo por sacarlo restando 50 trapos de segundos. Y la noche vio un joven de 17 años convertirse en el favorito de la afición, fotos por doquier, gente esperando por el, un zángano escribiendo un artículo sobre él y lo que faltaba, ¡una escolta de seguridad que le abriera el paso por que no lo dejaban ir! , así de seria fue la situación. Solo faltaba que lo cargaran en brazos cual Rudy de la vida.

Sin duda alguna Ponce, el chamaquito que se ganó el corazón de los boricuas, fue la estrella de la noche. En un equipo donde la opción es cualquiera que la pueda meter, el sobresalió, se motivó, se esforzó y lo que en un principio fue un relajo tomó su nota de seriedad y al final de la noche él fue el gran ganador.

Última actualización el Martes, 26 de Junio de 2012 10:39
 

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